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miércoles, 27 de mayo de 2009

LA CRÍTICA CONTRA EL "PERFORMANCE"


Por Alexneb

Nunca he entendido el concepto de performance y mucho menos por qué le llaman “arte”. Sé que ante los ojos de muchos soy un pinche mamón, cerrado de mente e ignorante. La verdad es que si lo soy, es algo que me vale madres.

He visto de todo tipo y por eso puedo hablar hoy con cierto conocimiento y no como el Borras al vil chilazo.

Empezaré por orden cronológico y sólo mencionaré los que, por cuestiones de este escrito, valen la pena.

Lugar: alguna calle del Centro Histórico de la Ciudad de México.
Público: de todo, cualquier transeúnte que quisiera quedarse.
¿Qué carajos?: un mamarracho vestido con tanga de cuero negra, un chalequito bastante homosexual y unas botas para recoger nieve. Traía en sus manos un soplete y su escenario era simplemente una carretilla azul con un trozo de hielo. Bueno, lo que siguió después no tuvo nombre; el tipo se tardó como 10 minutos en derretir el hielo y todo para que al final gritara ¡Y así también se va la vida!

WTF???

Neta estaba bastante emputado, pero mi acompañante me dijo: “te tocó ver uno malo, no juzgues ahorita. Es más te invito la próxima semana a mi universidad para que veas uno bien hecho y así…”

Lugar: C.N.A. “La Esmeralda”
Público: estudiantes de arte, ese tipo de personas desagradables que te ven hacia abajo porque son –se creen– “artistas” y se la saben de todas, todas.
¿Qué carajos?: algo patético realmente, un tipo que aplicaba la media barba y se creía poco menos que Marcel Massieu; no decía una pinche palabra, te retaba con la mirada y así durante unos 20 minutos… total, que el pendejo se decide, se encuera y se vacía unos cuatro botes de pintura de colores diferentes, se echa a correr como desesperado hasta que por fin se avienta a un pedazo de tela y se revuelca para hacer un cuadro.

¡No mames tarado, llegaste como 60 años tarde! Pero seguro ante tus amiguitos fuiste el héroe por aventado y locochón.

Así seguí viendo varios performances hasta que me topé con el peor de todos.

Lugar: Circo Volador
Público: una mezcla entre metaleros de cepa y góticos deprimidos vestidos de terciopelo a pesar del calo.
¿Qué carajos? Un adefesio chori-andrógino llamado MadreCruel envuelto en una túnica morada. Al fondo del escenario un tecladista tocando dos notas disque lúgubres para crear un ambiente tétrico (o para mearse de la risa también). Se pone MadreCruel en medio del escenario, agarra un micrófono y grita mientras se despoja de su túnica para enseñarnos una cruz que en lugar de Cristo, tenía una Barbie.

-Ahhhhh tú mi madre, me diste a luz sin que nadie te lo pidiera -
-yo jamás quería salir de tu vientre ahhhhhh-

En eso hace su aparición triunfal un tal Robyn… un saco de huesos con truza trueno completamente encorvado que sólo intercalaba los gritos con los de MadreCruel.

Robyn: “Buaaaaaaaaaaaah”
MadreCruel: “Ahhhhhhh, este pequeño ícono plástico representa los gritos ahogados de los niños que vinieron a este mundo a sufrir por ti mamá, ahhhhhh cómo quisiera arrancarte la garganta para comérmela y así poder hablarte para que me escuches ahhhh”
Robyn: “Buaaaaaaaaaaah”

Y así, una serie de pendejadas hasta que decidió terminar aventando la Barbie crucificada al piso con gritos y más gritos.

En buen plan

¿Eso es arte?

¿Qué quieren demostrar?

¿Qué dejan?

¿Qué chiste tiene?

Mi respuesta a todas las preguntas es: ¡nada! He visto cosas mucho más interesantes, detrás de las hojas del calendario.