Por Pelónimo
Cuando yo era muy, pero muy chico, existía toda una familia de los Krispies. Y por lo menos en mi casa, dependía mucho la edad que tuvieras para desayunar, comer o cenar uno o el otro.
A lo que me refiero es que mientras más chico eras, soportabas más los sabores agridulces del químico y artificial Fresi Krispies. Un día llegabas a cierta edad en la que te hartabas de escaldarte la lengua y migrabas a los Choco Krispies. Pero por fin ya eras suficientemente grande (10 años) como para que tu cereal no fuera dulce y los Rice Krispies eran la opción directa.
No sé qué pasó, mi teoría es que el tigre de los Fresi Krispies, Snap, Crackle, Pop y Melvin estaban teniendo una cena familiar y Melvin, lleno de envidia y ambición, envenenó a todos sus hermanos para quedarse él solito con todo el mercado de los Krispies.
Pasaron los años y sólo vendían Choco Krispies… hasta que un día, como el ave fénix, resurgieron de sus cenizas los 3 simpáticos duendecillos que hacen una fiesta en la boca de todo el que los prueba.
Muchos se estarán preguntando “¿A poco ya los venden otra vez?”
SÍÍÍÍ!!! Desde hace unos 4 o 5 años los volvieron a sacar a la venta y siguen rockeando igual que como lo hacían hace 25 años. Mi recomendación: Mañana desayunen un plato enorme de Rice Krispies con leche helada y reciban un madrazo de infancia.

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